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El cerebro de la soledad

  • La interacción social es crucial para la supervivencia y el bienestar personal.
  • La ausencia de relaciones sociales pueden causar problemas físicos y psicológicos en el individuo en cuestión.
  • La soledad es una percepción subjetiva de aislamiento social, o la diferencia entre los propios deseos y los niveles percibidos de conexiones sociales.
  • Un estudio observó que las personas que experimentan soledad tienen mayor conexión neuronal en la zona asociada con la planeación a futuro, recordar a otros y generar imágenes mentales.

Estar solos y sentirnos solos son dos fenómenos distintos. En el contexto de la pandemia, han existido muchas personas que, al vivir solas, el aislamiento ha implicado alejarse de todo o mucho contacto social. Por otro lado, también está la situación de aquellos que, incluso al estar compartiendo un círculo social, pueden sentir la soledad.

Se calcula que la soledad afecta entre el 10% y 20% de los adultos que carecen de compañía o que se consideran aislados de otros. Asimismo, este sentimiento se ha asociado con el desarrollo de hipertensión, disfunción en el sistema inmune y un aumento en los riesgos de suicidio. Sus efectos en el cuerpo se han equiparado con el vivir con obesidad y fumar 15 cigarros al día.

Sin embargo, los problemas también son a nivel mental. Un sentimiento de soledad puede generar una salud mental empobrecida, una alta susceptibilidad a padecer desórdenes psiquiátricos, un declive cognitivo, así como una posibilidad importante para desarrollar demencia. De hecho, los adultos que experimentan la soledad tienen 1.64 más posibilidad de desarrollar demencia, así como de sentir ansiedad y depresión, a comparación de aquellas que no se consideran solos.

Tomando todo este escenario, un grupo de investigadores de distintas instituciones alrededor del mundo dedicaron sus esfuerzos para conocer el efecto de la soledad en el cerebro humano. Su trabajo consistió en capturar imágenes de los cerebros de 40,000 personas que se consideran solas y compararlos con aquellas que no, para conocer sus características estructurales y funcionales. Específicamente, analizaron la morfología y estructura de la materia gris y blanca, así como la situación de las conexiones.

Una de las diferencias más grandes fue a nivel de la llamada “conexión por defecto”, misma que se relaciona con la planeación a futuro, pensar en otros y generar imágenes mentales. Es decir, cuando recordamos el pasado e imaginamos el futuro, o creamos un presente hipotético, es cuando usamos esta zona del cerebro. En las personas solas, estas conexiones están bien establecidas, además de que la materia gris en esta zona es mayor. Los investigadores proponen que esto puede suceder dado que las personas solas tienden a usar más su imaginación, a recordar el pasado y tener esperanza por un futuro en el que, tal vez, ya no estén solas.

La soledad tiende a ser considerada un problema de salud, que puede afectar sobre todo a los adultos mayores. Comprender cómo opera la soledad a nivel cerebral es importante para prevenirla como una enfermedad neurológica y procurar la salud mental de las personas.

El estudio original lo pueden encontrar aquí.

La imagen muestra a “El caminante sobre el mar de nubes”, de Caspar David Friedrich. Tomada de Wikipedia.

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